sábado, 3 de dezembro de 2011

ADVIENTO TIEMPO DE RENOVARSE INTERIORMENTE

ADVIENTO: En este tiempo el Señor nos invita a ser VIGILANTES, desde el SILENCIO. Estamos viviendo en un tiempo de muchos ruidos, que no estamos dejando espacio para DIOS hablar dentro de nosotros. El adviento es tiempo de la espera. Como el centinela. TIEMPO DE SOLTAR LAZOS, ACTITUDES, PENSAMINETOS, SENTIMINTOS DE NO VIDA Y APRENDER EL ARTE DE VIVIR EN PLENITUD
El Adviento es ponerse en pie, despertar, sacudirse del sueño. “Preparen el camino al Señor, allanen sus senderos”. Cada uno de nosotros ha de ser uno de esos senderos por lo que Dios pueda pasar y llegar a otras personas. Pero dentro de cada uno hay cimas, dunas, rocas, baches... Hemos de allanar el camino para que Dios pueda pasar sin obstáculos a través de nosotros.
El Adviento es tiempo de despertar, de interrumpir la inercia, de salir del sueño, porque se anuncia la novedad deseada, la revelación suprema de Dios, que por amor, se nos mostrará en su Hijo y nos devolverá la conciencia filial, que nos permite llamarlo “Padre”. “Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡velad!”
El Adviento son los pequeños milagros de cada día. En las cosas naturales, como la luz, el agua, el aire… vemos la huella de Dios. Vemos a Dios en las cosas pequeñas o grandes de cada día. Vemos a Dios en los acontecimientos de cada día o en los encuentros con las personas.
El Adviento es una palabra, una sonrisa, la amistad, el encanto de la comunicación. En el trabajo Dios está ahí, en cada esfuerzo y en cada encuentro, en cada añoranza y en cada gratificación.
El Adviento incluso en el dolor y la iluminación, sentimos que no estamos solos.
Adviento es estar vigilantes: Mc 13, 33-37.

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